Sarghini: ´El Gobierno de la Provincia pareciera que todavía no arranca'

Muy crítico de la gestión actual de María Eugenia Vidal, Jorge Sarghini cuestiona lo que considera son “continuidades” respecto de la gestión anterior. Hace hincapié en sus críticas en la cuestión de la seguridad, reclama un cambio estructural en materia educativa y alerta sobre un proceso de deterioro en materia hospitalaria. Empero, reivindica el rol de “oposición constructiva”.
El presidente de la Cámara de Diputado de la provincia de Buenos Aires, Jorge Sarghini, ratificó el rumbo adoptado por el massismo de compromiso por la gobernabilidad.
En el reportaje el diputado platense que transita su tercer año como tal y de reconocida trayectoria política, exministro de Economía de la Provincia y exdiputado nacional, resaltó las debilidades de la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal al reclamar cambios donde, según su parecer, hay continuidades.
“En seguridad, la idea es más de continuidad de lo que venía, que de cambio”, sostuvo el diputado que por un acuerdo político conduce la Cámara joven bonaerense.
Para el legislador, esta postura de apoyo pero a la vez de crítica, no presenta ningún inconveniente; “hay que saber diferenciar la legítima lucha política de las responsabilidades institucionales. No se pueden poner las instituciones subordinadas a la competencia política”, afirma a modo de explicación de la postura massista en el principal distrito de la República.
Esta definición es la que habilita al actual presidente de la Cámara de Diputados a sostener que “el Gobierno de la Provincia pareciera que todavía no arranca”, luego de considerar que como fuerza política están “dispuestos a ser pacientes con los tiempos”.
Pero Sarghini también habla de prioridades y desliza que el tema “más urgente debería haber sido la inseguridad”, y luego concluye: “Creo que ahí hay más continuidad que cambio”.
Y así discurre una charla entre el diputado Jorge Sarghini y Semanario Parlamentario, donde el legislador expone su posición respecto de los primeros meses del nuevo Gobierno, donde no olvida de resaltar que el anterior, conducido por Daniel Scioli, fue “el peor de la historia”.
- ¿Cómo está viendo al Gobierno de María Eugenia Vidal?
- A la administración de María Eugenia Vidal, por un compromiso con la gobernabilidad, con las instituciones y el propio pueblo que la ha votado, le hemos dado los instrumentos de gobierno que creíamos necesarios para resolver el sinnúmero de problemas que recibió en la Provincia de manos de Scioli.
- Insisto, ¿cómo la ve?
- Debo ser franco, lo que no quiere decir que como fuerza política no estemos dispuestos a ser pacientes con los tiempos, pero todavía no vemos resultados.
- Tomemos un tema por caso
- Bueno, no veo que en una de las problemáticas esenciales que demanda la sociedad, como es la resolución de la inseguridad, a pesar de que en el Presupuesto pusimos lo que creían necesario para el área y a pesar de que la Legislatura votó la Emergencia en Seguridad, no veo que empiecen a llegar los resultados. No veo mejoras.
- Pero bueno, recién dijo que son pacientes con los tiempos
- Exacto, pero para resolver un problema hay que tener un diagnóstico, una buena política, el financiamiento necesario y los equipos de Gobierno necesarios. Los instrumentos solos no alcanzan. Yo no veo que haya un rumbo claro, que haya resultados. Y así podríamos ir recorriendo otras materias, otras áreas de Gobierno.
- ¿Desde el FR no alcanzan a divisar un rumbo de gestión de Vidal?
- Es lo que todavía no se observa. Uno en un gobierno puede ver medidas que pueden ser acertadas o equivocadas. Rumbos que uno puede observar como correctos o incorrectos. Por ejemplo en el Gobierno nacional yo veo aciertos y errores. Puedo decir más errores en el último tiempo. Pero el Gobierno de la Provincia pareciera que todavía no arranca.
- ¿En seguridad no arrancó, por caso?
- Específicamente en materia de seguridad pareciera ser que más allá de algunas medias que se tomaron, se puede leer que la idea es más de continuidad de lo que venía que de cambio.
- ¿Y cómo analiza la gestión económica?
- Los instrumentos de política que tiene la Provincia en materia económica son muy limitados, depende en gran parte de la política nacional. No hay acierto de la política provincial que pueda morigerar los costos de una política nacional.
- ¿Y en materia social?
- En el plano de lo social, la gestión política provincial cuenta con algunos instrumentos de corto plazo, que son planes sociales que han mostrado voluntad de continuidad. La gestión política más profunda, que de hecho buena parte del gasto social se concentra en esas áreas de gestión, es la que atiende a salud y educación, pero son cosas más a largo plazo.
- ¿Allí tampoco hubo nada nuevo?
- La gran diferencia, que en un principio no la desmerezco y la celebré con el Gobierno de Vidal respecto al de Scioli, es que comenzaron las clases en término. ¿Eso es poco? No. ¿Pero es un cambio estructural para analizar la política educativa? No. Es bueno que haya sucedido, pero es exagerado considerarlo un cambio estructural.
- ¿Y en Salud?
- En materia hospitalaria, la situación de la salud continúa el proceso de deterioro que ya viene teniendo de la gestión de Scioli. La situación de los hospitales es crítica.
- Vidal ha dado algunas líneas de gestión, como avanzar en la reconstrucción de los hospitales…
- En salud coincido que dada la situación del terrible deterioro, es de pura lógica hacer funcionar lo que está y no hacer crecer lo que no se puede. Ahora, ¿eso es un cambio profundo? No.
- Se lo percibe muy crítico…
- Tengo en claro qué recibió la gobernadora Vidal en materia de seguridad, infraestructura, salud, pero después de estos meses estamos analizando qué estamos viendo del Gobierno. Aceptamos que partimos del peor Gobierno de la historia, que fue el de Daniel Scioli. Pero a pesar de ese diagnóstico, si no vemos que haya un rumbo, lo marcamos también.
- ¿Dónde le parece necesario un cambio de rumbo más claro?
- El más urgente, que el primer día debería haberse observado de manera indiscutible y clara debería haber sido en inseguridad. Y creo que ahí hay más continuidad que cambio.
- ¿Cómo sería ese cambio?
- No soy un especialista en la materia, pero no veo que haya una decisión que haber salido del modelo de autogobierno de la fuerza. No lo veo. Y creo que sería el punto de partida de un nuevo modelo que pudiera discutirse. Yo tengo mucho tiempo en esta Provincia y volviendo a remarcar que no soy un especialista, sí puedo decir con algún grado de autoridad que me da la experiencia incluso de haber sido parte de Gobierno que creyeron en eso, que con las purgas no es suficiente.
- En todo caso podrían ser necesarias.
- Y si a mí me muestran que el gran cambio es que tantos efectivos no siguen más en la fuerza, yo digo que está demostrado que eso solo no es una solución.
- ¿Falta gestión o esto sucede porque el Gobierno de Vidal no podía imaginar la situación con que se iban a encontrar?
- Parte más bien de un mal diagnóstico, que puede ser un tramo de la explicación de que es un Gobierno conformado por equipos que no tienen historia en la Provincia.
- Pero aunque la tuvieran, es complejo…
- Coincido, esta Provincia tiene una complejidad que no es menor. Y no es una provincia a la que se puedan trasladar modelos que en otros ámbitos fueron exitosos.
- ¿Por qué lo dice?
- Bueno, yo observé el debate de las emergencias, y este Gobierno ponía una expectativa muy elevada respecto de lo que este instrumento, la emergencia y en particular la administrativa, iba a traer como solución a la gestión de gobierno.
- ¿Y no es parte de una solución?
- Si uno analiza los últimos 15 años de la Provincia y se toma el tiempo de analizar los momentos que se han hecho las cosas mejor, se va a encontrar con que sí se toman acciones de gobierno , va a encontrar que las demoras siempre están en la capacidad de la gestión, más que en los organismos. Se han podido resolver cosas en otros tiempos, con otros gobiernos, no importa cuáles, cosas en los tiempos necesarios y con la misma arquitectura.
- ¿Entonces?
- Creo que ha habido cierto prejuicio respecto a que la principal complejidad de la Provincia estaba en su aparato burocrático; mientras que su principal complejidad está en su propia morfología, no su burocracia. Es más complejo que eso. Y lleva tiempo corregirlo.
- En definitiva, frente a este Gobierno que según usted no arranca, ¿cómo se para el Frente Renovador?
- Independientemente de los roles institucionales, nuestro rol es tener una oposición constructiva, y eso implica en una primera instancia darles, aunque uno tenga alguna duda, los instrumentos que el pueblo le reclama para que gobiernen. ¿Cómo no darle el Presupuesto en tiempo a la gobernadora? ¿Cómo no darle endeudamiento cuando sabemos que tiene déficit y compromisos? Podemos discutir el nivel de endeudamiento y lo discutimos. ¿Cómo no darle emergencias aunque uno tenga dudas realmente de cuánto resuelven los problemas?
- ¿Eso significa acompañar desde lo institucional más allá de las críticas?
- Nuestra posición ha sido acompañar eso y va a seguir aunque hoy a la hora de hacer un primer balance, que reconozco quizá un tanto apresurado, uno ve que esto no arranca y que podría tener expectativas de que hubiera soluciones o se visualizaran caminos de solución más rápidos.
- ¿No pierde las esperanzas?
- No, pero aún así, nuestra idea va a ser la misma, de una oposición constructiva, de marcar las diferencias y de proponer cada vez que entendemos que falta algo o que lo que está proponiendo el Gobierno no es correcto. Esto han hecho nuestros legisladores y lo seguiremos haciendo.
- Por ejemplo desde el FR han presentado proyectos para discutir la Reforma Electoral, iniciativas sobre seguridad…
- La ley que puso fin a las reelecciones indefinidas es un indicio, un disparador. No es una reforma en sí misma, pero sí es un disparador. Y ese fue un proyecto nuestro. Tan nuestro que cuando se trató al ley de emergencia administrativa, tuvimos que negociar con Cambiemos para que lo destraben en la comisión, más allá de que después de que fue tratado hasta en algún lugar leí que había sido votado el proyecto de Vidal.
- ¿Ese es el oportunismo del que habla Cambiemos?
- No, no se trata de oportunismo. El FR cuando vio que tenía que marcar su propia agenda, por compromisos con nuestros votantes; lo hicimos sin que eso implicara no cumplir con la gobernabilidad. Y ese es el camino que elegimos. Y el Frente Renovador va a enfrentar a Cambiemos en 2017.
- ¿Nos cuesta como sociedad entender eso?
- No es tan difícil. El Frente Renovador enfrentará a Cambiemos electoralmente, pero bajo ningún punto de vista queremos tener éxito en las elecciones porque a Cambiemos le vaya mal. Queremos tener mejores listas, propuestas, candidatos. Pero sería miserable elaborar una estrategia electoral apoyada en el fracaso de quien gobierna. Porque ya sabemos que si es así el ajuste lo pagan los bonaerenses que ya demasiadas dificultades tienen.
- ¿Hay alguna modificación respecto al primer plan de acompañar y acercar propuestas?
- Respecto de lo que fue nuestra oposición política frente al Gobierno, no. Vamos a seguir siendo una oposición constructiva y que va a estar dispuesta acompañar al Gobierno en todo aquello que entendamos que resuelva los problemas que hay que resolver. Esa definición está tomada y se va a mantener bajo cualquier circunstancia.
- ¿Podría ponerlo en otros términos?
- Hay que saber diferenciar la legítima lucha política de las responsabilidades institucionales. No se pueden poner las instituciones subordinadas a la competencia política. Una de mis principales críticas al Gobierno de Scioli fue la de poner las decisiones de gobierno en funciones de sus necesidades políticas y aspiraciones presidenciales. Cuando tenía que laudar, en vez de laudar concedía. Porque quien gobierna no puede esquivar siempre el conflicto.
- ¿Pese a estar en la puerta de un año electoral, la postura de FR no cambia entonces?
- No, porque estaríamos borrando con el codo lo que escribimos con la mano si nosotros hiciéramos algo así. Cambiaríamos nuestra posición respecto al compromiso con la gobernabilidad por una necesidad política. Cada cosa tiene que ir por su andarivel.
- De todas formas, le confieso, la política no nos tiene acostumbrado a esa idea…
- Por eso yo soy crítico y a veces me enojo, y quienes comparten la Cámara de Diputados conmigo lo saben. Cuando veo que puede haber determinadas actitudes que aceleren los tiempos políticos, digo que por favor no lo hagamos. Discutamos las cosas que tienen que ver con la política y demos la legítima compulsa en los momentos que hay que darla. No adelantemos los tiempos, es un tiempo en el que nadie deja de construir y hacer política. Nadie deja de sumar adhesiones a su posición, pero siempre hay que hacerlo en el marco de que ninguna de las opciones vayan en sentido de poner en riesgo el funcionamiento de las Instituciones.
- No se enoje, ¿pero en el massismo lo entienden, todos?
- Nosotros estamos abocados a eso. Con errores y aciertos hemos marcado desde el primer día esta posición de oposición constructiva. Esta ruta del medio, que muchas veces se nos critica y lo sigo leyendo de muchos analistas políticos que piensan en una lógica binaria, de oficialismo y oposición en la lógica tradicional.
- ¿Esta idea es parte del cambio?
- Esto exige un desafío distinto, es complejo y es por ese camino del medio por el que hay que transitar. Vamos a persistir porque creemos que es lo mejor que podernos hacer para contribuir a una provincia mejor. Y vamos a insistir porque estamos convencidos de que es el lugar que nos reclama la gente, donde debemos ponernos.
- ¿Se prepara para finalizar su presidencia en diciembre para que asuma el actual vicepresidente, Manuel Mosca?
- Yo no estuve en la mesa donde los acuerdos se hicieron. Lo que sí puedo garantizar es que jamás voy a ser funcional a la ruptura de un acuerdo. Quienes hicieron un acuerdo saben qué acordaron y hasta donde llegaron. Si hay algo que está claro, es que yo no hice nada para estar aquí. Yo no salí a buscar voluntades. Es más, es sabido en la política provincial que he sido un fuerte defensor del compromiso de gobernabilidad, contra quienes sostenían legítimamente si había que ir a una cogobernabilidad o no. Yo fui un defensor de la gobernabilidad y no de la cogobernabilidad. Y en ese esquema fui un defensor de que el cargo que le correspondía al FR era la vicepresidencia de la Cámara. Estoy hablando de un acuerdo de diciembre pasado.
- Pero está en la presidencia.
- Las circunstancias y las negociaciones, de las cuales no participé, me trajeron aquí. Y serán las mismas las que me digan hasta aquí llegamos. Soy terriblemente respetuoso de los acuerdos políticos, porque reivindico a la política, y una forma de hacerla es cumpliendo con los acuerdos.
- ¿Qué le gustaría dejar como impronta de gestión?
- Con sus más y con sus menos, las comisiones funcionan, se debate. Y he sido muy cuidadoso con el reparto entre los distintos sectores políticos en esas comisiones. Tuvimos una política de que esas comisiones centrales que hacen a la gestión de gobierno estuvieran presididas por el oficialismo. Trabajé mucho en ese acuerdo y no he observado que haya sectores que hayan quedado heridos a la hora de la distribución.
- ¿Un buen acuerdo de reparto garantiza compromiso?
- Entiendo que sí y en este caso particular ha ayudado a que las comisiones funciones. Además, cambié el día de la sesión al jueves, para que martes y miércoles sean días de pleno trabajo en comisión.
- ¿Hay otras cosas?

- Hay otros objetivos que parecieran de menos contenido institucional, pero creo que las formas también hacen a la institucionalidad. Estamos embarcados en un proyecto para que el quórum se dé sentados en las bancas, la identificación correspondiente con las pruebas dactilares y se vota mecánicamente tal cual sucede en el Congreso de la Nación y en la inmensa mayoría de los cuerpos legislativos.

(Parlamentario)
Fotos: Prensa HCD

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