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La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina,
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Estereotipos: usted es el culpable en este mismo instante

Por:
Licenciado Guillermo Cavia
La presencia de la mujer en la vida cotidiana, profesional, en la prensa, en la comunidad, en el desarrollo actual del siglo XXI, tiene el propósito de conocer si la incorporación natural de la mujer a la vida pública y laboral ha debilitado algunos estereotipos, que en el transcurso del tiempo han sido reproducidos hasta el cansancio, de generación en generación y a través de distintos formatos, desde los medios de comunicación, hasta las redes sociales, que hoy ocupan un lugar de hegemonía en las comunicaciones.
Acaso el llamado a concientizar el rol de todos sobre la mujer, desde los medios, y mediante una marcha multitudinaria con el rótulo de “Ni una menos” han dado cabida a la generación de contenidos innovadores, donde las mujeres tuvieran la oportunidad de emerger como una liberación necesaria de una opresión dada por el medio y los medios, como también por un pensamiento erróneo de los lugares que les dio la sociedad y bajo perspectivas arcaicas. A la vez parece mentira que esto recién ocurra en el actual siglo, como si no hubiera alcanzado el tiempo anterior para lograr estabilización e integración de roles, valores y normas que son de la mujer al igual que del hombre.
El rol de los medios de comunicación es un importante instrumento para la socialización y la transmisión de valores, es la manera concreta para que las pautas de comportamiento de forma consciente o inconsciente, se conviertan en modelos de referencia. Los medios acaban creando una realidad que afecta a nuestra visión del mundo y a su comprensión. Es por eso que los medios juegan un papel fundamental. Giovani Sartori sostiene que “la televisión destaca por una cosa: entretiene, distrae, divierte. Cultiva el homo ludens. Pero la televisión también impregna toda nuestra vida, se afirma incluso como demiurgo. Tras formar a los niños, sigue formando, o influyendo, a los adultos Informándoles” (Sartori - La opinión teledirigida). 
Los medios juegan un papel fundamental a la hora de transmitir una imagen, y claro es que cuando esa imagen que se transmite es femenina debe estar no estereotipada, de esa forma se transforman en motores de cambio. El diario La Nación en su edición digital, diariamente publicaba “La diosa del día”, se trataba de un segmento donde una mujer, generalmente modelo, muy bella, mostraba sus atributos físicos mediante fotografías, a veces publicadas por ella misma en sus redes sociales y otras de producciones fotográficas. A partir de la marcha “Ni una menos” el diario dejó de publicar el segmento. La pregunta es si ¿era necesaria tanta movilización y súplica de cambio en los hábitos culturales, para que un formador de opinión, como el diario, cambie una escala de valor tardíamente? 
Quizás nos encaminamos hacia una sociedad sin discriminación de género. Pero pareciera que lejos estamos de lograrlo. En la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de La Plata, se determinó que no hubiera más baños para hombres y baños para mujeres. Se trata de una medida amplia que ayuda a determinar que las mujeres y los hombres son iguales. De modo que ambos pueden usar el baño que deseen, compartiendo el recinto sin más vueltas. Una medida simple pero absolutamente eficaz y con un mensaje igualitario. En la sociedad actual nos encontramos ante una gran diatriba. ¿Ser socialmente aceptados o ser diferente? Nadie escapa del intento por ser aceptado por la arena pública, ya lo decía Elizabeth Noelle Neumann en su teoría de la espiral del silencio.
Todo está socialmente ordenado. Si el bebé es niña, vestirá rosa y se es varón de azul. La niña jugará con muñecas y el niño con camiones. Más adelante ese niño hará cosas de caballeros y quizás la frivolidad esté reservada solo para mujeres. En estos días una publicidad televisiva de una tarjeta de crédito muestra un cambio de roles: Se trata de un matrimonio que tienen un bebe. Él está en la casa cuidando al niño, mientras que ella  está feliz con su tarjeta comprando cosas en distintos centros comerciales. Claramente la publicidad muestra que hubo un cambio de roles, donde el hombre está en su casa haciendo algo que debió hacer siempre, ayudar en el cuidado de su hija o hijo. Pero en el caso de la mujer, puede vislumbrarse la frivolidad y la necesidad imperiosa de gastar dinero utilizando la tarjeta.
El estereotipo de la mujer que le gusta la ropa, de la mujer que le gusta gastar dinero, de la mujer que es feliz en un centro comercial está claramente identificado en la publicidad, que lejos está de darle un sentido igualitario al hombre y a ella en los roles que desempeñan. ¿Acaso vivimos esa  sociedad, o quizás es la sociedad que se nos quieren mostrar? 
Este tratamiento que la mujer recibe en los medios de comunicación permite identificar formas estereotipadas en los formadores de opinión y el concepto de estereotipo de género y su transmisión a través de los medios de masas. Nada hace prever que estemos encaminados, como sociedad a eliminar los estereotipos sexistas y lograr una mayor equidad de género tanto para los medios de comunicación en general, como para la propia opinión pública. No alcanza con una marcha de miles de personas reclamando, debe darse y es prioritario un proceso más amplio, para que finalmente haya un cambio en los paradigmas. Incluir permanentes debates y dar espacios a la generación de leyes que protejan lo poco conseguido hasta ahora. Pero que sea proyección de un fin exitoso que conlleve a la igualdad plena.
Según Dominique Wolton "Las nuevas tecnologías, igual que los medios de comunicación de masas, reflejan la misma sociedad, la sociedad individualista de masas, las nuevas tecnologías tienen la ventaja de estar al mismo nivel que la lógica individualista dominante en la sociedad, mientras que los medios de comunicación de masas están al mismo nivel que la problemática del gran público y la democracia de masas. Una mutación cultural y social de la comunicación aportará quizás mañana otra significación a las nuevas tecnologías, pero esto aún es incierto", (Internet, ¿y después?; Dominique Wolton). 
“Cuando digo que la televisión es un desastre, que produce un animal mentalmente empobrecido, esto debe tomarse como alerta para combatirla” según lo expresa Giovanni Sartori. La responsabilidad de los medios, la televisión, la radio, la prensa y también ahora las redes sociales deberían ser los encargados de lograr una revolución que en la práctica diaria no se ve. Afirma Wolton que: "una verdadera revolución existe cuando hay un encuentro entre una innovación tecnológica y mutaciones culturales y sociales en los modelos de comunicación. Después, todos interaccionan, evidentemente, son las dimensiones sociales y culturales las más importantes, incluso aunque parezcan en general menos espectaculares que las innovaciones tecnológicas”. 
Los medios de comunicaciones masivos están a años luz de poder valorizar estereotipos que igualen a la mujer y el hombre. Se necesitan acciones permanentes, de cada uno individualmente, como también de las familias, del tratamiento en las escuelas, en el seno de la política, en las instituciones todas. La tarea ha empezado tardíamente pero al menos ha empezado, podría ser peor. Incluso las nuevas tecnologías con la fuerza de decir, denunciar, convocar, mostrar, no bastan para cambiar, para modificar la organización social y el modelo cultural de comunicación. La tarea es inmensa, pero debe empezar por casa. Usted es uno de los responsables de decir “Ni una menos”. Usted debe empezar el cambio. El tiempo es ahora mismo, este instante que es único.