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La Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina,
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Lo que se viene: la segmentación tributaria (efecto Wheelwright)

Los productores agropecuarios y las Pymes industriales no quieren ser metidos en la misma bolsa de la presión tributaria y aspiran a ser segmentados, como desde hace 16 años se viene poniendo en práctica en un pueblo santafesino llamado Wheelwright, donde los chicos pagan una porción menor que los grandes de lo que se produce. La Federación Agraria y Coninagro impulsan una diferenciación impositiva según tamaños y regiones para que las retenciones no les peguen a todos por igual. La macroeconomía y los derrames del anterior gobierno distorsionaron los repartos, tanto de beneficios como de sevicias, y debajo de grandilocuentes paraguas como “el campo”, “la industria”, “los jubilados”, “la pobreza”, los “ahorristas”, anidan infinitas variantes que hoy con big data, analytic e inteligencia artificial se pueden individualizar y justipreciar de ese modo su contribución. La segmentación es un paso intermedio para salir de las generalizaciones en las que pocos y nadie se encuentran representados. 
 
 
Así como en las prácticas comerciales a cobrar según la cara del cliente se lo tiene por viveza, una localidad santafesina llamada Wheelwright aplica una tasa rural segmentada, según la cual la carga tributaria que los grandes productores pagan 13, a los pequeños se les liquida 5, cuando antes de 2003 era 7 sin distinción de escalas del negocio.
Hace rato que en el campo se viene hablando de segmentación, pero funcionaron como disuasivos las dificultades que entraña su implementación y el riesgo de discrecionalidad de las autoridades de aplicación.
Sin embargo, antes del boom de la informática, que permite resolver las complejidades e identificar quién es quién, dónde, de qué vive y qué hace, la diferenciación fiscal ya viene funcionando exitosamente desde hace más de 15 años en un distrito de tan solo 17.000 hectáreas rurales, sito a 106 km de Rosario, al que se conoce como capital de la música y porque ahí estaba radicada la fábrica textil Indushwell. 
De nivel de vida medio alto, le pasó de largo la protesta aluvional por la exResolución 125, de la que la fórmula presidencial de estos días conserva amargos recuerdos.
Pero también algunas enseñanzas, tal como reconoció Alberto Fernández en una reciente entrevista que le hizo la CNN: “De la 125 aprendí, para mí no fue gratis. Aprendí que el 80% de la producción de soja la tiene el 20% de los productores. No todos pueden pagar lo mismo. Por eso en la ley yo mismo quise agregar un artículo para diferenciarlos, para darles reintegros. Estamos trabajándolo”.
Sucede con la pobreza, donde no se pueden medir con la misma vara a los pobres que comen regularmente, duermen bajo techo y trabajan en algo, que a los que no, y ahora los subsidios empiezan a distinguirlos con una tarjeta alimentaria.
Están las tarjetas Sube con tarifa social que se entregan a minorías que supuestamente no están en la misma situación económica que el resto.
 
Del mismo modo que los bancos califican el riesgo crediticio a los clientes, el fisco estaría en condiciones de medir la capacidad contributiva de personas físicas y jurídicas, pero lo hace con un afán recaudador de políticas tributarias que no discriminan entre unos y otros.  
El gobierno anunció que todavía están trabajando en la diferenciación y compensación para pequeños y medianos productores, lo mismo que empezó a ponerse en práctica con la ponderación del tratamiento fiscal de acuerdo al tamaño de las empresas.
Tanto tienes, tanto pagas
La vieja política y el sistema impositivo actual asocian directamente riqueza con posesión de activos fijos y determina “quitas” sin verificar el estado de los ingresos, sujetos a contribuciones por ganancias, para pagarlas.
Una casa familiar en la que habitaban de 4 miembros de una familia para arriba mientras los niños se criaban pasa a ser desproporcionada para el matrimonio que queda solo cuando la descendencia creció y se fue.
Lo normal sería “achicarse” en los espacios, pero para ello se necesitaría de un mercado inmobiliario que funcione y no uno dolarizado y con un entramado de cepos como el actual.
Las agencias impositivas disparan boletas con revaluaciones e indexaciones como si todo fuera normal, y los departamentos legales permanecen stand by con las ejecuciones hasta que haya directivas superiores.
La inequitativa distribución del ingreso y de las oportunidades le ha pasado factura al propio sistema administrado por los políticos que regula la convivencia en la sociedad. 
tributario
Según la consultora Data Driven Argentina, en base a estadísticas del Banco Mundial, los impuestos aquí representan el 106% de la ganancia neta —antes de impuestos— de una pyme. 
El campo no es uno, ni tampoco los propietarios, ni los que producen, ni los que están en la zona núcleo o en las regiones, y dentro de estas clasificaciones según dónde.
Lo ponen en primer plano las propias entidades, como CRA, que, en respuesta al incremento de las retenciones y para justificar su propuesta de regulación flexible de los mercados, recordó a las autoridades que “la liquidación de los dólares de exportación la realizan los exportadores en un 98%”. 
Otras de las representaciones, como la Federación Agraria Argentina (FAA) y Coninagro, aunque respaldan políticamente el Compromiso Argentino de Solidaridad, exigen conocer “con urgencia” la reglamentación de la medida, rechazada por la Sociedad Rural Argentina (SRA) y CRA.
El ministro de Agricultura, Luis Basterra, había abierto la posibilidad de implementar una progresividad en los derechos de exportación tras la reunión que mantuvo en diciembre con la Mesa de Enlace-
Al mes siguiente, un grupo de productores de Federación Agraria le llevaron una propuesta de segmentación basada en una categorización de productores y el establecimiento de un mecanismo de precios diferenciales para la venta de los granos en lugar de compensaciones impositivas.
Fue luego de una asamblea realizada en Villa Constitución (Santa Fe) cuando los “chacareros del sur de Santa Fe” pidieron diferenciar a micro, pequeñas, medianas y grandes producción en función de las toneladas cosechadas, al tiempo que pidieron excluir del régimen a arvejas y lentejas.
En Wheelwright, el gobierno comunal, organizaciones y productores agropecuarios dejaron mucho antes sentado el precedente de instrumentar una diferenciación según la cual de 0 a 50 hectáreas pagan 5 litros; de 50 a 100 6 litros; de 100 a 200 8 litros; de 200 a 300 10 litros; y más de 300 13 litros.
Un régimen de perfil eminentemente recaudador, como el que rige en Argentina, no repara en las consecuencias que provoca a los agentes económicos, ni en su capacidad real de cumplimiento.
La presión impositiva total se asemeja a la de muchos países desarrollados, entre ellos Canadá, Japón y los Estados Unidos, y supera a economías emergentes, como China, México o Chile.
Peor aún, los gravámenes a la producción nos ubican en una situación única a nivel global, según un informe de la consultora Data Driven Argentina, elaborado para Industriales Pymes Argentinos (IPA) en base a estadísticas del Banco Mundial: representa el 106% de la ganancia neta —antes de impuestos— de una pyme.